Una lista completa de las mejores cosas para hacer en Islandia

Relajate en un río de aguas termales, practica esnórquel entre placas tectónicas y explora los túneles en las cuevas de lava: Islandia lo tiene todo para disfrutar de unas vacaciones inolvidables

Hacer un resumen las mejores cosas para hacer en Islandia no es una tarea sencilla. Ya sea que hayas viajado por aventura, por placer o ambos, esta isla nórdica tiene suficiente para completar toda una vida de vacaciones, una de las muchas razones por las que he visitado la Tierra de Fuego y Hielo una docena de veces en la última década.

Con 20 millones de años de antigüedad y el tamaño de Nueva York, Islandia es la isla más joven de Europa, y todavía está cambiando dada su ubicación sobre dos placas tectónicas que se mueven activamente. Es un país con una gran diversidad: si te trasladás 30 minutos desde Reikiavik en cualquier dirección, podés ser testigo de una gran cantidad de paisajes distintos. Campos de roca negra porosa, valles y montañas, cuevas subterráneas con paredes de lava, glaciares que se imponen desde muy lejos y misteriosas playas de arena negra dan la bienvenida a todos los que hacen la caminata. Algo mágico habita en el repertorio interminable que componen la lluvia,  la nieve, el granizo y el viento en la isla, poniéndote cara a cara con los elementos naturales, te guste o no. Los locales han adoptado un nivel de aceptación: nunca trabajan en contra de los elementos y en cambio eligen coexistir con ellos, una mentalidad de la que los turistas pueden aprender mucho.

Puede resultar muy difícil condensar en un itinerario todo un país con tanto que ofrecer. Dada mi afición a este destino, hice todo lo posible para revisar detenidamente mis paradas favoritas para ayudarte a identificar las tuyas. Seguí leyendo para inspirarte con ideas para todo tipo de escapadas: escalas cortas, aventuras de fin de semana largo, vacaciones de una semana de duración y mucho más.

Disfrutá de un buen libro en la Casa Nórdica

Una de mis cosas favoritas para hacer en Islandia apenas llego a Reikiavik es visitar la Casa Nórdica (Nordic House). Si bien es cierto que está una distancia no tan cómoda desde el centro de la ciudad (se tardan al menos 20 minutos caminando, dependiendo del clima cambiante), este centro comunitario diseñado por Alvar Aalto, un reconocido arquitecto y diseñador modernista, alberga una joya escondida. La biblioteca no es solo un espacio de exhibición que muestra algunos de sus diseños más emblemáticos, sino también un espacio tranquilo para orientarse antes de enfrentar la ciudad. No te pierdas la oportunidad de probar una colación en Sónó, que sirve platos vegetarianos.

Hacé una parada en Geosea para sumergirte en aguas termales

Si te encontrás en la ciudad norteña de Húsavik, el mejor lugar para avistar ballenas, hacé un espacio para al menos dos visitas a las aguas termales. Al entrar en esta fuente termal artificial te vas a sentir como en una de las películas de James Bond. Las fuentes están ubicadas junto a un faro de un inconfundible aspecto nórdico, y tienen vista al mar. No hay nada más relajante que tomar un trago en el bar mientras observás las nubes caer sobre la montaña a lo lejos.

Conocé a la comunidad creativa en DesignMarch

Dato curioso: al contrario de lo que su nombre nos indica, DesignMarch se celebra a finales de abril o mayo. Durante la semana anual del diseño, la ciudad cobra vida gracias al espíritu creativo: las galerías abren hasta tarde, las exposiciones especiales atraen a visitantes de todo el mundo y las DesignTalks anuales destacan a algunos de los diseñadores y artistas más inspiradores del mundo. Experimentar este festival es como desbloquear un nivel secreto en un videojuego; la ciudad se convierte en una incubadora de creadores y un espacio de discurso animado.

Date un paseo por Dimmuborgir

¿Alguna vez escuchaste hablar de los Yule Lads? Son los 13 “Padres de la Navidad” ficticios de Islandia, y Dimmuborgir es el lugar al que llaman hogar. Situado en la región norte de Mývatn, este enorme campo de lava está lleno de enormes formaciones rocosas con curiosos agujeros que esperan que los explores. Hay varias opciones de senderos:

El circuito corto de 15 minutos (Small Circle)
El circuito largo (Big Circle) de 20 minutos
Mellönd de 30 minutos
Krókastígur de 40 minutos
El circuito de la Iglesia (Church Circle) de 60 minutos

Subí al cráter Hverfjell

Mientras hablamos de Dimmuborgir, sería un crimen no mencionar el cráter Hverfjell. Ubicado al norte del campo de lava, hay un sendero que lleva a los excursionistas lejos de las formaciones rocosas hacia un enorme cráter volcánico. El que avisa no traiciona: hay dos formas de llegar a la cima. Hay un camino muy transitado que sube suavemente en zigzag hasta la cima y una caminata más ardua que requiere de arnés y crampones para ayudarte a escalar la pendiente empinada. Cuando salís del camino rocoso de Dimmuborgir y ves por primera vez el cráter, la ruta más difícil está a tu derecha, y la otra opción más fácil está a unos pocos minutos de distancia hacia tu izquierda. También hay baños ubicados al comienzo del camino más fácil.

Hospedate en Highland Base, Kerlingarfjöll

Las Tierras Altas de Islandia (Highlands) son un lugar notoriamente difícil de alcanzar, y recomendamos contratar a un guía para que te oriente y te muestre los lugares de interés. Esta parte del país no se asocia a menudo con el lujo, pero Highland Base en Kerlingarfjöll ha desafiado esta idea. Construido por las mismas personas responsables de Blue Lagoon, este complejo tiene una variedad de alojamientos: un camping, un albergue, cabañas, lodges y un hotel. El hotel es una representación magistral del diseño escandinavo manifiesto en las paredes revestidas de madera, iluminación tenue y muebles icónicos, hasta el punto que incluso las instalaciones para el campamento se ven exclusivas. Y, por supuesto, las aguas termales ofrecen vistas inmejorables del paisaje circundante.

Tomá café en Skool Beans

En el caso que hagas la caminata a Reynisfjara, la inconfundible playa de arena negra a lo largo de la costa sur, Skool Beans será tu refugio del inclemente viento. Puede que te resulte un poco confuso a primera vista, pero vos dejate llevar. Este pequeño laboratorio de té y café se instaló en 2020 dentro de un colectivo escolar renovado. Entrá en calor con un café o un submarino mientras observas a la gente pasar por la ventana del autobús. Para llegar solo hace falta desviarse un poco de la Ruta 1 en Vík.

Comenzá el día en Sundhöllin

La mayoría de los turistas vienen a sacarse una foto en una de las aguas termales más fotografiadas en todo el país, pero recomiendo que todos prueben sumergirse en una de las piletas al menos una vez. Sundhöllin es un gran lugar para tomar las aguas por varias razones. Es muy fácil llegar, gracias a su ubicación privilegiada en el centro. La arquitectura es sorprendente: diseñada por Guðjón Samúelsson, es la pileta más antigua de la ciudad y data del año 1937. ¿Y sabés qué es lo mejor? La entrada cuesta menos de $ 20.000 de (y los menores de 15 años entran gratis). Los lugareños tienden a pasar antes y/o después del trabajo para socializar, relajarse o empezar bien el día.

Da la vuelta al país manejando por la Ruta 1

Este es el viaje clásico de Islandia. La Ruta 1 se extiende por 1330 km alrededor de toda la región costera del país. Si manejás por esta ruta, vas a tener fácil acceso a cascadas, glaciares, géiseres, rutas de senderismo, campos de lava y aguas termales. La mejor época para vivenciarlo es durante el verano, cuando el clima es más templado (lo que significa menos nieve y lluvia, pero no que no lo haya), y hay luz natural durante las 24 horas, lo que facilita manejar hasta altas horas de la noche.

Explorá la cueva de lava Vatnshellir

Esta excursión es una de las mejores para hacer en Islandia, pero necesitás un guía para no perderte o lesionarte. Con 8.000 años de antigüedad, la cueva es conocida por sus coloridas paredes, arte creado por la lava que una vez fluyó por sus túneles. Su ubicación es particularmente increíble: está en la península de Snaefellsnes, donde hay otros lugares que ameritan una visita por derecho propio, como Budirkirkja, una iglesia icónica pintada de negro; Ytri-Tunga, una playa llena de focas; Rauðfeldsgjá, una profunda grieta montañosa que podés recorrer a pie; y el pintoresco pueblo costero de Stykkisholmur.

Contemplá a los icebergs de cerca en Jökulsárlón y Diamond Beach

Jökulsárlón y Diamond Beach son dos de las atracciones imperdibles de Islandia por algo; considerando esto, podés esperar que esté siempre lleno de gente. Están ubicadas una al frente de la otra en el sureste de Islandia, conectadas por un puente corto. El lago glaciar Jökulsárlón se encuentra detrás de una alta duna de arena. Acá, te vas a encontrar con enormes pedazos de hielo que se desprendieron del glaciar Breiðamerkurjökull, ubicado a poca distancia. En Diamond Beach, hay trozos de hielo más chicos a los que te podés acercarte y tocar, lo único: tené cuidado con las olas entrantes. No hay nada mejor que ver el amanecer o el atardecer en cualquiera de estos lugares, especialmente si te gusta la fotografía.

Date una panzada de tomates en Friðheimar

A unos 13 minutos en auto de las conocidas aguas termales de Secret Lagoon, se encuentra Friðheimar, una granja de tomates que funciona como restaurante y proporciona el 40 por ciento del suministro total de tomates de Islandia. Pero te advertimos que solo vas a encontrar comidas con tomate en el menú. Desde los maravillosamente simples tomates reliquia con burrata local hasta el schnapps de tomate (servido en un tomate ahuecado), la comida en este restaurante e invernadero es toda una experiencia. Si tenés cocina en tu alojamiento, te sugerimos comprar algunos tomates de la granja.

Alojate en un hotel burbuja

Cuando se trata de alojamientos en Islandia, reservar por Airbnb suele ser la solución más simple. Pero si estás buscando una experiencia única en la vida, echale un vistazo al Five Million Star Hotel (o The Bubble Hotel, como se le conoce localmente). Este “hotel” es un conjunto de habitaciones dentro de burbujas transparentes dentro de una zona boscosa cerca de Reykholt, en el sur de Islandia. La tierra es propiedad de un agricultor amable, que te recibirá y te llevará a tu morada para esa noche. Las burbujas son lo suficientemente privadas como para ponerte el pijama, y para otras necesidades hay un edificio comunitario con baños y una pequeña cocina a disposición de todos los huéspedes. Además, es un lugar increíble para ver la aurora boreal si viajás durante el invierno. Si estás de visita durante los meses claros, trae una máscara para dormir para bloquear la luz.

Nadá en la fisura de Silfra

Una de las cosas más interesantes de Islandia es su ubicación sobre dos placas tectónicas que se alejan una de la otra a un ritmo de alrededor de dos centímetros por año. Si deseás explorar la fisura en constante expansión, hay una sección del río en el Parque Nacional de Þingvellir donde podés practicar esnórquel o bucear en la grieta. Solamente los turistas que contratan un servicio con un operador turístico pueden ingresar, dado el peligro que supone la geografía. Tu guía se ocupa de todo para que vos puedas disfrutar del paisaje. Y no te preocupes: si bien el agua se mantiene en la gélida temperatura de 1 grado Celsius, con un traje de neoprene no vas a sufrir sus efectos.

Visitá el Herring Era Museum (Museo de la Era del Arenque) en Siglufjörður

Es fácil ignorar este museo de tres edificios dedicado al arte de atrapar y distribuir arenque, pero entonces te perderías uno de los momentos educativos más interesantes que encontrarás en el norte de Islandia. El Herring Era Museum explica todo lo que te gustaría saber sobre la industria, incluida la forma en que se capturan los peces, las consecuencias de la sobrepesca y el conflicto entre los lugareños y los noruegos que pescan en aguas islandesas. Uno de los edificios, Róaldsbrakki, invita a los visitantes a explorar una pensión tradicional para mujeres que trabajaban en la pesca del arenque y que data de 1907. También podés pasear por Grána, un ejemplo de cómo habría sido una pequeña fábrica de arenques a principios del siglo XX.

Explorá la ruta de la costa ártica

Si lidiar con otros turistas a lo largo de la ruta de circunvalación no es tu idea de unas vacaciones, considerá la ruta de la costa Ártica como alternativa. Con 756 Km, el viaje por ruta comprende 21 pueblos y 4 islas y se debería tomar aproximadamente una semana en transitarla. Por lo general, está un poco menos transitada que la Ruta 1 y es perfecta para aquellos que buscan experimentar las comunidades más pequeñas que le dan a Islandia su carácter. Avistá ballenas en Husavík, caminá en Fjörðurnar y echá un vistazo a los cazadores de olas en Ólafsfjörður, considerado uno de los mejores lugares para surfear bajo la aurora boreal.

Cená mariscos increíbles en Fiskfélagið

Hay muchos lugares donde se puede disfrutar de una deliciosa cena de mariscos en Reikiavik, pero Fiskfélagið es uno de los mejores gracias a su combinación de platos frescos y un excelente servicio gastronómico. Conocido localmente como Fish Company, este restaurante nos trae los creativos platos del chef Lárus Gunnar Jónasson, que combinan pescados islandeses como el bacalao y el salmón con ingredientes internacionales como chorizo español, trufas francesas, chipotle mexicano y manzanas deliciosas. Elegir qué comer es como dar un viaje alrededor del mundo.

Aprendé sobre la vida agrícola en Bjarteyjarsandur

Si vas a Islandia entre mediados de mayo a mediados de septiembre, vas a ver ovejas vagando por toda la isla. (En realidad, hay una ley que establece que los agricultores pueden liberar a los animales en los meses de verano y que los lugareños deberán ayudar reunirlos en septiembre). Si querés saber más sobre las ovejas de Islandia y cómo contribuyen a la floreciente industria agrícola del país, emprendé camino hacia Bjarteyjarsandur. A una hora en auto al norte de Reikiavik, esta granja familiar es un destino de excursión popular para las escuelas locales, pero donde a los adultos también les gusta aprender sobre los animales, desde caballos y ovejas hasta conejos y cerdos. Si visitás de octubre a abril, incluso podés ir a buscar mejillones en las costas cercanas.

Observá frailecillos en la isla Drangey

No podés visitar Islandia durante el verano y no intentar encontrar frailecillos. Aunque estas aves adorables pueden ser difíciles de encontrar, ya que prefieren hacer sus nidos en islas más pequeñas frente a la costa principal, como la isla Drangey. Si te decidís por esta parada, mejor que le dediques toda la tarde. Después de un paseo en barco de 20 minutos desde el puerto deportivo de Sauðárkrókur, comenzamos con una caminata empinada. Hay partes que donde tenés que subir una escalera y caminar cuidadosamente a lo largo de una pared de roca, pero una vez en la cima, vas a ver frailecillos por todas partes en los acantilados circundantes. También vas a disfrutar de una increíble vista de Skagafjordur, un fiordo con que da a una bahía en el norte de Islandia y que es conocida por sus caminatas y gran variedad de aves.

Horneá pan bajo tierra en Fontana

Fontana es un spa geotermal con una pileta con vistas a þingvallavatn, un lago de origen volcánico en el Parque Nacional þingvellir, que también es donde podés encontrar otros sitios de renombre como la cascasa Gullfoss y el área geotermal Geysir. Acá, podés disfrutar de las aguas termales y por un bajo costo adicional podés participar en el horneado del día: simplemente se aprovecha la energía geotérmica subterránea para hacer pan. Después del pago, un empleado te lleva a la orilla del agua con una pala para desenterrar una lata de pan que enterraron ahí el día anterior. El pan tiene sabor a bizcochuelo, dulce y delicioso, pero se ve como una hogaza de centeno. Probalo cubierto con smjör (manteca) y trucha ahumada del lago, y asegúrate de comprar y guardar extra para el camino.

Visitá las cúpulas cantantes sobre Seydisfjordur

Si caminás unos 15 minutos desde el estacionamiento de Brimberg Fish Factory en la ciudad de Seydisfjordur vas a terminar en Tvísöngur, una escultura del artista alemán Lukas Kühne que honra la tradición única de Islandia de armonía de cinco tonos. Hecha de hormigón, la obra de arte presenta cinco cúpulas de hormigón interconectadas, cada una diseñada para sonar armoniosamente a medida que el viento se cuela a través de su abertura arqueada. El efecto es como un instrumento gigante que hace música por sí solo.

Relajate en las aguas termales del río Reykjadalur

Si estás buscando una caminata que termine en una sesión de aguas termales, emprendé camino al este de Reikiavik por unos 50 minutos, hacia el remoto río de aguas termales Reykjadalur. Una vez en el estacionamiento, seguí un sendero sinuoso hasta llegar a la cima de una montaña, y luego bajá a un valle. Todo el camino está marcado, aunque hay secciones rocosas acá y allá. Una vez que te topás con un puente de madera sobre unos pozos de barro hirviendo (a unos 30 minutos a pie del estacionamiento), ahí es donde está el río de aguas termales. Tené en cuenta que la temperatura del agua sube a medida que subís por el paseo marítimo.

Disfrutá de Sky Lagoon

Date un gusto y el día que llegues a Islandia reservá el primer turno en Sky Lagoon, la nueva laguna termal de Reikiavik con un diseño vanguardista. La mayoría de los turistas van a Blue Lagoon dada su proximidad al aeropuerto, pero si podés trasladarte al centro de la ciudad, dejar tu equipaje en tu alojamiento y llegarte hasta esta hermosa laguna termal a primera hora, bueno, no hay mejor manera de mentalizarte para este viaje. Reservá un Sky Pass, que te da acceso a vestuarios privados para una ducha pos vuelo, además del Ritual de siete pasos. Después de un baño en las aguas termales, un chapuzón en la pileta fría, una visita al sauna (con vistas impresionantes a las aguas termales), un paseo por la niebla fría, un exfoliante corporal, un toque en la sala de vapor y una ducha rápida, te vas a sentir como nuevo.

Sumergite entre los árboles de Forest Lagoon

Forest Lagoon, el lugar más nuevo de Islandia para relajarse oteando el horizonte, se encuentra justo a las afueras de la ciudad norteña de Akureyri y cuenta con una característica natural poco común para la zona: muchos árboles. Diseñada por Basalt Architects, la fuente termal también cuenta con detalles muy considerados como mesas y bancos empotrados donde sentarte a tomar los tragos que pidas en el bar de la pileta, así como una pileta fría y una sección similar a un río con temperaturas más altas.

Disfrutá de una vista aérea con Zipline Iceland

El senderismo, el kayak, el ciclismo y el camping son actividades tradicionales para hacer al aire libre en Islandia. Sin embargo, la tirolesa ha surgido recientemente como una forma popular de admirar el paisaje. Situada cerca de Vík, en el sur de Islandia, Zipline Iceland ofrece cuatro líneas diferentes. El único inconveniente es que debés caminar por un impresionante cañón para llegar, por supuesto.

Mimate con una cena y tragos en Tides

Nuevo en la escena gastronómica de Reikiavik, Tides el restaurante del hotel EDITION sirve algunos mocktails de primer nivel (y comida, por supuesto). Organicé la recepción de mi casamiento en el restaurante y mi pareja quedó impresionada por los detalles de las opciones de bebidas sin alcohol. El menú resalta los ingredientes locales y cambia regularmente, lo que significa que siempre hay algo nuevo que descubrir. Y si te encontrás en la zona por la mañana, echá un vistazo al Tides Café, donde podés disfrutar de una factura y un café en el acogedor rincón del desayuno. Atrás quedaron los días en que Reikiavik no era conocida como una ciudad gastronómica.

Viajá al pasado en Glaumbær

Las famosas casas de turba de Islandia son estructuras históricas, construidas hace cientos de años con tierra, piedra, madera y hierba. Para aprender más, sugerimos visitar Glaumbær Farm, un museo al aire libre donde podés caminar por todos los edificios para descubrir su propósito. Acá, las casas cubiertas de turba datan de mediados del siglo XVIII y cuentan la historia de la vida en Islandia en ese momento.

Elegí un nuevo perfume en Fischer

Hay muchos lugares donde ir de compras en Reikiavik, pero Fischer es una joya escondida en una calle tranquila. Lo que alguna vez fue un estudio de grabación, ahora funciona como una perfumería, dirigida por el líder de Sigur Rós, Jónsi, y su familia. Centrada en fragancias para todos los géneros, también vende productos para el cuidado de la piel y el cabello y cuenta con una galería en la planta baja con exposiciones de arte local. Incluso si no estás con ganas de comprar algo, vale la pena una visita para sumergirte en la atmósfera relajajante.

Artículo publicado el 5 de noviembre en CNTraveller