
Si hay algo que nos fascina a todos es el mundo del lujo. Puede ser algo obvio, como un desfile constante de autos de alta gama, botellas de champagne caro y yates privados navegando por el caribe en una película con tus actores favoritos. Pero, ¿qué pensarías si te dijera que el lujo no siempre significa tener lo más caro o lo más vistoso? Tal vez te sorprenda enterarte que nunca antes hemos gozado de tantas oportunidades para experimentar de primera mano lo que el lujo significa. En Deluxe by Delfos, nuestra nueva unidad de negocios, te explicamos cómo.
La definición de lujo como concepto es altamente subjetiva y como tal ha ido cambiando en el tiempo. Si bien es complejo, podemos identificar los siguientes factores a través de distintas teorías: elitismo, creatividad, originalidad, distinción, refinamiento, calidad y poder. Los productos que cada sector económico, sociedad o comunidad consideren como representantes de estos factores serán percibidos como lujo.
Como consecuencia de los avances tecnológicos, muchas industrias han atravesado un proceso de aceleración y masificación que, si bien facilitó el acceso a productos y servicios, también alteró la percepción de valor asociada a la experiencia de compra. El turismo y la hotelería no han quedado al margen de esta transformación. Hoy, planificar un viaje puede resolverse en pocos clics, en cualquier momento y desde cualquier lugar. Sin embargo, esa inmediatez suele venir acompañada de un enfoque superficial de la experiencia: menos tiempo para inspirarse, para descubrir, para personalizar. En un contexto donde todo tiende a estandarizarse y simplificarse, los viajes que realmente marcan la diferencia —aquellos que responden a deseos únicos y personales— requieren algo más. Demandan tiempo, dedicación y sobre todo, el acompañamiento profesional que solo un experto puede brindar. Es ahí donde el rol de las agencias y los operadores mayoristas cobra valor: en devolverle al proceso la riqueza que la inmediatez sacrifica.
En Delfos escuchamos y por eso apostamos al servicio personalizado con Deluxe by Delfos. Con este proyecto proponemos una forma distinta de abordar la preparación del itinerario. Cada viaje de lujo es un mundo en sí mismo, y le brindamos a nuestras agencias todas las herramientas para entender qué necesidades tiene cada viajero y cómo satisfacerlas.
Si bien toda la industria ha dado la bienvenida a los avances tecnológicos que agilizan los procesos – y multiplicado los beneficios – hay un sector que sigue marchando al ritmo de su propio tambor: el sector de lujo. Como explica el CEO de Virtuoso, Matthew D Upchurch, en el informe anual realizado en conjunto con Globetrender: “la tecnología como la IA puede ser una herramienta beneficiosa para que los agentes agilicen aspectos de su trabajo y se enfoquen en lo inherentemente humano. Nuestra filosofía no ha cambiado; automatizaremos lo predecible, así nos podemos dedicar a humanizar lo excepcional.” Hemos identificado una necesidad en los turistas, hoy más que nunca, de que alguien los oriente para hacer realidad ese viaje único. Y es ahí donde reside una gran oportunidad para las agencias de acortar esa brecha entre lo inaccesible y lo masivo; en el espacio donde existen la mayoría de los viajeros.
Dentro del amplio abanico de posibilidades, un viaje de lujo puede ser una aventura familiar en forma de safari en África; donde conectamos con la naturaleza, con nuestros familiares y con nuestra propia esencia. Tal vez tome la forma de una oportunidad para desconectarnos del mundo y pasar tiempo de calidad con los seres queridos en un resort exclusivo con playas paradisíacas en Asia. O puede ser un viaje en solitario que nos empape de sabiduría milenaria para transformarnos y volver al día a día pero como una mejor versión de nosotros mismos. Ese viaje que anhelamos y nos elude tiene un potencial transformativo y enriquecedor ilimitado, si sabemos cómo plasmarlo en destinos, alojamientos, actividades e intercambios culturales que nos acerquen a nuestro propósito. Y para eso estamos los agentes y operadores de turismo: para traducir ese potencial en oportunidades concretas de transformación. Al fin y al cabo, la definición de lujo seguirá cambiando a medida que pasa el tiempo. Y mientras este recurso se haga cada vez más preciado, crece la necesidad de vivir el lujo más que de explicarlo.




