
Son las 10 de la mañana y en el Faena Arts Centre con un té y bocado delicioso en mano estoy sentada mientras esperamos que comience la jornada de Origens, un evento con la participación de disertantes de distintas industrias con un enfoque en común: responder a la necesidad de conexión desde el diseño de viajes. Pero, ¿conectar con quién, con qué? Y lo más importante, ¿cómo lograrlo?
Pablo Aragone, especialista en storytelling y oratoria dio el puntapié inicial y definió muy elocuentemente el marco dentro del que se desarrolló todo el evento. Trajo a la mesa conceptos como la economía de la atención, y cómo el FOMO – el miedo a perderse de algo – y el FOBO – el miedo de conformarse con algo cuando puede existir una mejor opción – contribuyen a la brecha que hay entre lo que de verdad anhelamos y lo que otros nos dicen que deberíamos desear.
Luego de una ronda de reuniones con proveedores líderes en la industria, siguió el almuerzo, donde aprovechamos para charlar acerca de nuestras impresiones hasta el momento seguido de una segunda ronda de reuniones. Después de un recreo para disfrutar de otro té y revisar la bandeja de entrada, seguimos con una charla muy interesante de la mano de Sidney Alonso, el fundador de Avant Garde acerca del viajero de mañana.
Y antes de seguir hablando acerca de la charla, me gustaría comentarles antes que es la primera vez en la historia donde tenemos hasta cinco generaciones viajando al mismo tiempo: desde los baby boomers hasta la generación Alpha. Si piensan que hay una brecha entre los padres y sus hijos hoy, no se imaginan el desafío que se plantea cuando el mismo fenómeno se repite varias veces dentro de un mismo viaje donde los bisabuelos, abuelos, padres, hijos, nietos y bisnietos se juntan para celebrar un cumpleaños, por ejemplo.
La expectativa de vida que se extiende cada vez más, los destinos se hacen cada vez más accesibles y a esto se agrega el deseo cada vez mayor de conocer lugares nuevos. Si a este panorama le sumamos el advenimiento de la IA como parte de la vida cotidiana, la redefinición del lujo y los cambios de las personas en la motivación que los lleva a viajar, estamos frente a una situación única desde el comienzo de la industria.
Los últimos disertantes, los creadores de Furor Studio Noe Antonelli y Juan Szelagowski , nos dieron una dosis de realidad que nadie estaba esperando. Les comparto algunas de las frases que más me impactaron: “Estamos viviendo uno de los cambios más importantes desde la revolución industrial”. “El 85% de los trabajos que existirán en 2030 aún no han sido inventados” (Dell Technologies). “El 54% de los empleados necesitará una reeducación y recapacitación significativa para adaptarse a los nuevos roles tecnológicos” (World Economic Forum).
En otras palabras, se hicieron fuertes declaraciones y más de un asistente sintió que en breves quedarían obsoletos; el 2030 está a la vuelta de la esquina. Noe y Juan hablaron de la experiencia de compra del viajero, cómo el internet revolucionó la manera de acceder a viajes y cómo la IA está revolucionando cómo la gente hoy planea sus viajes y el rol de las agencias en todo esto.
De la misma manera que Sidney distinguió en su charla entre los Millenials y Gen Z y el segmento con los viajeros mayores a 60 años, Noelia y Juan durante su charla hablaron del fin del turista y la metamorfosis del pasajero. Todo esto nos ayuda a entender mejor los desafíos que nos trae la IA. Les propongo como ejemplo considerar la diferencia más grande entre estas generaciones: la motivación de cada una para viajar. Antes se mostraban fotos en el asado familiar con el fin de decir: mirá donde estuve. Hoy se hace una videollamada o un vivo en IG para mostrar lo que sucede en tiempo real.

Y eso sigue cambiando para darle una vuelta de tuerca: Otra cara de la misma moneda la vemos en que tanto los Millennials como los Gen Z viajan con un propósito más noble, de intercambio y aporte a las comunidades locales de los lugares que visitan. Y esos mismos viajeros que antes los movían compartir sus fotos y sumar ítems a la lista de ciudades visitadas, hoy también se adaptan a los cambios y exigen un viaje distinto donde la sofisticación no signifique ostentación, el contenido cultural profundo y curado vaya de la mano de experiencias auténticas y altamente personalizadas pero sin sacrificar el confort. A estos viajeros ya no les tienta visitar la mayor cantidad de lugares posibles en una ciudad, sino que valoran un ritmo de viaje equilibrado, con momentos para descansar, disfrutar las comidas, recorrer a solas y absorber todo lo que han experimentado.
Y acá los chicos de Furor Studio plantearon lo que todos nos estábamos preguntando: ¿qué hay del viajero de mañana? ¿Cuáles serán sus motivaciones para subirse a un avión, un crucero o un tren con destino a otro país? Porque para ser buenos operadores y agentes y no quedarnos en el pasado, deberíamos tener la capacidad para identificar eso mismo y diseñar un viaje que satisfaga esa necesidad.
Para hacerla corta: el viajero de mañana lo motiva conectar con su propósito personal. Estamos dando los primeros pasos hacia la era del viaje transformacional. Un viaje que nos alimente el espíritu, que nos abra la cabeza, que nos acerque a una versión de nosotros mismos que no logramos en el día a día. Esto a los operadores y agentes nos exige una híper-personalización del diseño del viaje. Lo que sirve para uno no ayuda al otro. Naturalmente, esto nos deja arriba de una precaria balsa flotando en un océano de datos de cada viajero, cada destino, cada alojamiento, cada experiencia, y asi sucesivamente.
¿Cómo hacemos entonces para mantenernos relevantes? Antes que nada, está claro que solos no podemos con todo esto. Ahora más que nunca importa con quienes fomentamos relaciones comerciales, a qué y a quienes les dedicamos nuestros recursos. Desde Deluxe, renovamos el compromiso al desarrollo de colaboraciones con líderes de la industria para seguir diseñando viajes transformadores. Los invito a sumarse a esta comunidad, éste es solo el comienzo.




