
Lujo para la mente moderna: cómo evolucionó el deseo para consentirnos.
¿Qué es el lujo? Si tomamos su definición más estricta, el lujo significa existir en un estado de gran comodidad, de vivir a lo grande. Es extravagancia servida en bandeja de plata; un mundo de anillos de diamantes, jets privados y botellas de champán bien caro.
Hoy en día, nuestra comprensión del lujo ha superado los límites de su caja enjoyada. La forma en que vemos la vida y los gustos que nos damos ya no se limitan a lo puramente tangible. El lujo ha evolucionado más allá de las personas, los lugares y las cosas de maneras que llenan nuestras vidas de fascinación, placer y significado. Entonces, ¿cuál es la nueva definición de lujo?
El anhelo por una experiencia única
Para muchos, el lujo es una experiencia. Ahora más que nunca estamos dispuestos a gastar más en una comida excepcional, un espectáculo galardonado o unas vacaciones lujosas. Estas experiencias son fugaces y lo que nos queda después es solo un recuerdo precioso; pero nos permiten abrir los ojos a lo nuevo e impregnarnos de un sentido de aventura y asombro. Y con opciones aparentemente ilimitadas para tentarnos, el tiempo se ha convertido en un recurso aún más valioso.
Expresarse
El lujo es una buena oportunidad para demostrar un gusto excepcional. Si bien es verdad que sobre gustos no hay nada escrito, la nueva definición de lujo nos ha llevado a abandonar las viejas máximas. Una etiqueta no implica tener buen gusto, y el precio no siempre indica qué es lujo. Cada artículo que poseemos es un reflejo de quiénes somos. Si comprás una obra de arte nueva, esa es una elección que has hecho entre miles de alternativas. Elegiste esa pieza específica por la forma en que te hizo sentir. Este es un aprecio por la posesión y la sofisticación que deviene del lujo de poder hacer tal compra.
Trascender el espacio
Imaginá que entrás en SCAI The Bathhouse en Tokio, una de las galerías de arte contemporáneo más prestigiosas de la ciudad. Cada detalle de la casa de baños de 200 años de antigüedad ha sido cuidadosamente restaurado, desde el techo tradicional de tejas hasta su chimenea imponente. Cuando entrás, sentís que cruzaste el umbral a un mundo nuevo. Su interior minimalista está bañado de luz natural; sus paredes adornadas con algunas de las obras más importantes de Japón que han dado forma al espíritu de la época. El diseño evoca una sensación imposible de ignorar de que no hay ningún otro lugar en el planeta que pueda replicar su carácter. En momentos como estos uno siente que forma parte de una energía única. El lujo es poder participar y contribuir a esta energía, y todos en ese mismo espacio lo entienden sin tener que decir una palabra.
Invertir en servicio experto
El lujo es una inversión muy personal. Invertimos nuestro tiempo, expectativas y dinero con la esperanza de experimentar o adquirir algo único y especial. A menudo, nuestra inversión está en manos de otros que entienden lo que buscamos. Pero solo porque alguien venda algo caro, no significa que entienda lo que es lujoso. Las experiencias y artículos lujosos han perdido su atractivo porque la forma en que son comercializados o empaquetados es mediocre y no siempre están a la altura de las expectativas. Se recomienda elegir a un experto que entienda el lujo; podría marcar la diferencia entre lo verdaderamente extraordinario y lo común.
Sofisticación multisensorial
Entonces, ¿qué hace que una experiencia sea realmente lujosa? Considerá la evolución de la buena gastronomía. Un restaurante de primera clase solía implicar extravagancia en todas las formas imaginables: ingredientes traídos desde los confines de la tierra, vinos de renombre decantados en cristal y mozos discretos entrenados en Suiza. Hoy en día, nuestras expectativas han cambiado y la experiencia gastronómica se ha diversificado más allá del mantel de lino almidonado. Ahora, cuando entramos en un restaurante de alta gama, buscamos estilo y personalidad; pasión y sensibilidad. Y eso es solo acerca de la comida. Todos nuestros sentidos desean deleitarse, desde nuestros oídos hasta nuestras papilas gustativas.
Consideremos el oído. Esperamos que la música de fondo cree la atmósfera adecuada y capture la vibra de un establecimiento, pero a un volumen que permita a los comensales entablar una conversación íntima. También queremos ser estimulados visualmente, ya sea por el diseño interior vanguardista del local o por una vista impresionante. Algunos de nosotros juzgamos un lugar basándonos en el arte que cuelga de sus paredes. Como mínimo, esperamos que la comida estará presentada ingeniosamente en nuestros platos antes de saborear cada delicioso bocado.
Escapar de la caja dorada
Los mundos de la moda y el arte también se han transformado para evocar un nuevo estilo de lujo. Nuevos diseñadores audaces y artistas subversivos en los lugares más improbables nos llaman a reexaminar lo que nos fascina. En el pasado, el máxima expresión del lujo en la moda era la alta costura; las creaciones personalizadas de las casas de moda más alabadas de París. Hoy en día, el lujo de moda podría manifestarse fácilmente en la forma de un vestido desgastado o un saco de retazos que se ve más adecuada en la calle que en una gala formal. La extravagancia se ha vuelto más elaborada y compleja que nunca.
La definición de lujo seguirá evolucionando mientras sigamos anhelando lo nuevo y fascinante. Y a medida que el tiempo se vuelve cada vez más preciado, tal vez definirlo no sea tan vital como experimentarlo. Después de todo, el lujo se trata de enriquecer nuestras vidas en todos los sentidos de la palabra.
Artículo publicado en BBC




