5 razones para visitar Georgia

Si anhelas una escapada a puro paisajes vírgenes, aventuras salvajes y una copa de algo especial de uno de los productores de vino más antiguos del mundo, este es el destino para vos.

1. Disfrutá de las pistas de esquí

Cuando se trata de deportes de invierno, Georgia es uno de los secretos mejor guardados de Europa. Presume de una selección de resorts con pistas tranquilas y vírgenes, con muchas menos multitudes que lugares más obvios como los Alpes. Goderdzi es un destino ideal para principiantes, mientras que los polvos vírgenes de Bakhmaro y las pistas alejadas de Mestia atraen a los esquiadores más experimentados. Para los que quieren un poco de todo, recomendamos ir a Gudauri. Además de ser el complejo más establecido, atrae tanto a principiantes como a esquiadores más experimentados que buscan salir de pista.

Bakuriani, un resort en la pendiente norte de la cordillera Trialeti, es otro punto destacado, pero hay que tener ojo y reservar rápido si no querés compartir la pista con las multitudes. Gracias a los campeonatos mundiales de Snowboard y Freestyle de la Federación Internacional de Esquí (FIS por sus siglas en francés) realizado hace dos años, este centro desborda de familias durante las vacaciones de invierno: más especificamente en diciembre y enero. Esa fue la primera vez en la historia de la FIS que Georgia es la sede de este evento, pero teniendo en cuenta que el 70% del país está compuesto de montañas, es de lo más lógico. Empezá a planificar tu visita ahora para llegar antes que los profesionales.

2. Las rutas de senderismo son increíbles

Si te sentís más cómodo con unas botas para caminar que con los esquís, la magnífica cordillera del Cáucaso en Georgia debería ser tu destino preferido. Acá es donde está el pico más alto de Europa: el Monte Elbrus. Además, hay muchos senderos para aquellos interesados en una caminata suave y no tanto en usar grampones y arnés. Recomendamos acampar en Kazbegi; a solo dos horas y media de la capital de Georgia, Tiblisi, es muy verde y se puede acceder fácilmente a algunos senderos impresionantes. En regiones más remotas como Racha, Tusheti y Svaneti, te vas a encontrar con picos vírgenes, lagos bonitos y senderos forestales que conducen a valles ocultos. Aprovechá al máximo toda esta belleza natural, así como las aguas termales que bajan de las montañas. Podés registrarte en uno de los resorts de la zona más conocidos como Borjomi, Sairme o Tskaltubo, donde se ofrecen tratamientos de spa en un entorno espectacular: de lo mejor para descanso y renovación. Para una experiencia inmersiva, conviene quedarse en uno de los eco-hoteles boutique tipo chalets de montaña diseminados por la zona.

3. Tomar vino es oficialmente una actividad cultural

Después de todo ese paseo, te merecés una copa de vino y, por suerte, Georgia es una de las regiones vinícolas más antiguas del mundo. Se la considera la “cuna del vino”, y los arqueólogos rastrean el origen de las tradiciones vinícolas más antiguas conocidas en el Sur del Cáucaso hasta hace más de 8.000 años. Alrededor del año 6000 a. C., fue el pueblo georgiano de esta región quien descubrió que enterrar el jugo de uva bajo tierra durante meses, o años en algunos casos, lo convertiría en vino. El método de hacer vino en un qvevri (el recipiente de barro utilizado para enterrar y envejecer el vino) está teniendo un renacimiento actualmente, y si bien Georgia exporta vino a todo el mundo, no hay duda que saborearlo en el viñedo donde se hizo lo hace mucho más especial.

El valle de Alazani en Kakheti es uno de los mejores lugares para apreciar cómo los colores del paisaje cambian junto con la luz del sol. Además, desde 2013 se puede considerar que beber vino acá es formar parte de la cultura local: el método tradicional qvevri se sumó a la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. No dudes en reservar una de las opulentas suites en la hacienda Tsinandali. Antiguamente era la casa del escritor, poeta, aristócrata y coleccionista de vinos georgiano, el príncipe Aleksandre Chavchavadze, y recientemente ha sido transformada por la cadena Radisson en un hotel espléndido con jardines pintorescos y una carta de vinos que supera todas las expectativas.

4. Es el paraíso para los amantes de la historia

Más allá del legado de la vinicultura de Georgia, sus sitios históricos son visitas imperdibles. Dado que este destino ha sido altamente subestimado y no hubo una gran afluencia de turistas, la mayoría de los monumentos del país están bien conservados y nos brindan una visión inmersiva del pasado que es poco común. Dirigite a la región de Kakheti y descubrí el monasterio de David Gareji; un complejo excavado en la roca de la ladera de la montaña y completado entre los siglos VI y IX d. C. O visitá la región de Imereti y encontrá el monasterio medieval de Gelati. Fue fundado en 1106 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Hoy es considerado uno de los centros culturales más importantes de la antigua Georgia.

Transformá tu viaje con una estadía en Mtskheta, la ciudad más antigua de Georgia. La primera capital del país sigue siendo su corazón espiritual en la actualidad: alberga la catedral de Svetitskhoveli, un ejemplo de la cautivante arquitectura cristiana georgiana del medioevo, además de los monasterios de Jvari y Samtavro, con sus torreones y castillos.

5. Tbilisi está en la mira de la comunidad creativa de Europa

Desde la primera capital hasta la actual, una visita a Georgia no estaría completa sin una estancia en Tbilisi, uno de los centros creativos emergentes más fascinantes de Europa. El pasado histórico de la ciudad se hace evidente en la propia arquitectura, con edificios Art Nouveau con decoraciones intrincadas, diseños modernistas e iglesias ortodoxas antiguas. Todo coexiste en un laberinto ecléctico que no podría ser más atractivo para los viajeros curiosos. Gracias a los numerosos restaurantes nuevos, las galerías independientes y boutiques llenas de creaciones únicas, la ciudad se está convirtiendo rápidamente en tendencia. Aprovecha para viajar ahora, antes de que se avive el resto.

Artículo publicado en CNTraveller